viernes, 15 de mayo de 2009

o uentum horribilem atque pestilentem! (Catulo, Ad Furium, XXVI)


Ad Furium

Furi, uillula uestra non ad Austri
flatus, oppositast neque ad Fauoni
nec saeui Boreae aut Apheliotae,
uerum ad milia quidecim et ducentos:
o uentum horribilem atque pestilentem!




"Furio, vuestra pequeña villa no está expuesta
a los soplos del Austro ni del Favonio
ni del cruel Bóreas o del Afeliota:
sino a quince mil doscientos:
¡oh viento horrible y pestilente!"

Catulo ataca de nuevo a Furio. En esta ocasión, jugando con el doble sentido del verbo opponere: "estar frente a"/ "estar puesto como garantía"= "estar hipotecado". Así, opone en el penúltimo verso el verdadero viento que azota la pequeña posesión de Furio: la hipoteca, uentum horribilem atque pestilentem. No son, pues, los vientos descritos en los tres primeros versos, que reúnen los procedentes de los cuatro puntos cardinales.(Bóreas, norte; Austro, sur; Favonio, oeste; Afeliota, este).

Este viento horrible y pestilente también sopla en el hemiciclo del Congreso, en Madrid.

No hay comentarios: